Vecinos desalojados de Bouzas relatan el avance vertiginoso de las llamas de "diez, doce o catorce metros de altura"
- Olimpia, vecina de Bouzas: “No le veo el fin. Cada vez es un poco más”
- Relatan que el fuego pasó de estar a varios kilómetros del pueblo a prácticamente rodearlo en apenas cuatro horas
E.F.G. / ICAL. “Diez, doce o catorce metros de altura”. Así eran las llamas que contemplaban los vecinos de Bouzas, en el municipio de Ponferrada, antes de ser desalojados en la madrugada de este sábado. “Fue marcharnos de allí, bajé a abrir el garaje y prendió el remolque. Si mojan aquello o lo refrescan, se salva el pueblo. Si no, la casa mía es la primera que cae”, manifestó a Ical uno de los evacuados.
Los vecinos observaron el avance vertiginoso de las llamas que pasaron, según relatan, de estar a varios kilómetros del pueblo a prácticamente rodearlo en apenas cuatro horas.
“Suerte tuve que iba el fuego para arriba y pasé por la carretera para abajo, si no, me quedo allí”, señala otro vecino.
“Bajaba el fuego de culo. Desde el alto del Morredero al pueblo hay muchos kilómetros y del pueblo para abajo está todo quemado. El río pasa por el medio y prendieron a un lado y a otro”, detallan.
Olimpia, vecina de Bouzas: “No le veo el fin. Cada vez es un poco más”
Desde el lugar que ocupa junto a su marido en el pabellón José Arroyo de Ponferrada, al que llegó horas antes tras el desalojo de Bouzas obligada por el incendio que arrasa los montes bercianos procedente de Llamas de Cabrera, Olimpia expresa su preocupación por el avance de las llamas. “No le veo el fin. Cada vez es un poco más. Ha llovido mucho, mi pueblo es muy verde, pero el suelo está seco y arde como la pólvora”, explica a Ical.
“Nos vimos desbordados” detalla sobre el momento del desalojo. “Fue caótico, porque teníamos que recoger las cosas, la casa, la maleta... muchísimo agobio y poca reacción. Nos habían dicho que para desalojar tendría que estar ardiendo tres días el monte y en pocas horas tuvimos que marchar”, comenta.
Residente habitual en Madrid, veranea y pasa temporadas en Bouzas -ocho meses durante la pandemia desde que los “soltaron”-, cree que su marido y ella esperarán unos días a ver si pueden regresar al pueblo y, si no, volverán a la capital de España.
El pueblo celebraba estos días sus fiestas y ya había más de 120 personas apuntadas para la paella prevista para hoy, al igual que la espuma para los niños o los juegos populares para los mayores. “Estamos preocupados; mucha gente vive aquí y lo que tienen lo tienen aquí. También por la gente que está defendiendo algo que dan por hecho que tenían que haberlo hecho los profesionales”, comenta.
Visita municipal
Los alojados en el pabellón recibieron esta tarde la visita de varios concejales del Ayuntamiento de Ponferrada, que quisieron trasladarles personalmente su solidaridad y transmitirles ánimo. Los evacuados les interrogaron sobre el estado de los pueblos desalojados, cuyas viviendas en principio parecen estar a salvo. Los ediles explicaron que se intenta realizar fuegos técnicos para evitar la propagación y que el humo resta visibilidad en la zona, lo que dificulta algunas de las las labores de extinción.
Personal de Protección Civil, Policía Municipal y psicólogos de la Junta están a disposición de las personas desalojadas que, por ahora, no tienen fecha de regreso prevista a sus localidades.