Conceyu denuncia el "colonialismo energético e industrial" de la Junta y Somacyl "que asfixia al País Llionés"

  • Reclama que la transición energética beneficie al territorio y no convierta a León en un "sumidero" de macroproyectos con alto impacto ambiental destinados al consumo exterior

La organización Conceyu País Llionés ha alzado la voz contra el actual modelo de transición energética impulsado por la Junta de Castilla y León y la Sociedad Pública de Infraestructuras y Medio Ambiente (SOMACYL). A través de un duro comunicado, la plataforma califica la estrategia de estas instituciones como un ejercicio de "colonialismo energético e industrial", acusando a SOMACYL de actuar como el "brazo ejecutor" de una política que prioriza los intereses externos a costa del territorio leonés.

Desde Conceyu aclaran que no se oponen al desarrollo de las energías renovables, pero exigen que los proyectos estén correctamente dimensionados, se ubiquen de forma adecuada y generen un beneficio directo para la población local, abriendo un debate público previo y riguroso.

El foco del conflicto: La macroplanta de Puente Castro

El principal motivo de alarma actual es el proyecto de la red de calor alimentada por biomasa en Puente Castro, diseñada para abastecer a la ciudad de León. Conceyu califica de "alarmantes" las dimensiones de esta infraestructura, que en su desarrollo completo alcanzará una potencia de 88 MW térmicos y un consumo anual de 128.000 toneladas de biomasa.

La organización advierte del riesgo que supone concentrar todas las emisiones en un único foco pegado a núcleos residenciales donde habitan más de 20.000 vecinos (entre Puente Castro, La Lastra y zonas colindantes). Aunque la Junta defiende que el proyecto eliminará unas 1.200 calderas tradicionales del centro urbano, Conceyu alerta de la concentración de partículas finas, dióxido de carbono y compuestos peligrosos como los benzopirenos. Asimismo, cuestionan la eficiencia total del sistema debido a las pérdidas de energía en la red de distribución y a la contaminación por combustible fósil (gasoil) que generará el intenso transporte de camiones necesario para abastecer la planta.

La plataforma denuncia un trato de favor y una asimetría regulatoria respecto a los proyectos desarrollados en Valladolid, notablemente inferiores en tamaño:

  • Red de calor Valladolid Oeste: 49 MW térmicos y un consumo de entre 43.000 y 50.000 toneladas anuales.

  • Red de la Universidad de Valladolid: 19 MW térmicos y 7.600 toneladas anuales.

  • Planta de Puente Castro (León): 88 MW térmicos y 128.000 toneladas anuales (programada inicialmente en fases, comenzando con 44 MWt).

"La de León nos la han impuesto como Proyecto Regional para restringir las posibilidades de oposición vecinal", lamentan desde Conceyu, quienes exigen que se reconsidere el tamaño del proyecto y se estudien alternativas menos invasivas como la aerotermia.

Como precedente inmediato de contestación social y judicial, recuerdan el caso de la planta de biomasa de Ponferrada, también de SOMACYL, cuya tramitación sigue pendiente de firmeza judicial tras ser recurrida.

Paradoja económica: León produce, pero no puede crecer

El comunicado también pone el foco en una contradicción económica. Mientras León ve cómo su territorio se "hipoteca" con macroplantas fotovoltaicas, eólicas y embalses para exportar energía a otras comunidades, el tejido empresarial local sufre una parálisis por la falta de potencia eléctrica.

Según datos de la organización, polígonos industriales clave como el de Onzonilla tienen bloqueados más de un centenar de proyectos empresariales debido a la falta de capacidad de suministro de la red. Una situación que frena drásticamente la creación de empleo y el desarrollo económico de la provincia.

Un nuevo modelo para el futuro leonés

Frente a este escenario, Conceyu País Llionés defiende un cambio estructural hacia un modelo basado en la soberanía energética, el aprovechamiento local y sostenible de los recursos y la protección del patrimonio natural.

"León no puede convertirse en el receptor sistemático de macroproyectos impuestos ni en el sumidero de residuos ajenos mientras continúa perdiendo población, actividad económica y capacidad de decisión sobre su propio futuro", concluyen de forma tajante.