Greenpeace lanza un grito en Palacios de Jamuz: “Cero prevención + crisis climática = destrucción”
Greenpeace ha querido dejar claro que 2025 no puede ser un año más en la lista negra de los incendios forestales. Este sábado 13 de septiembre, la organización ecologista desplegó en Palacios de Jamuz (León) una pancarta gigante con el lema “Cero prevención + crisis climática = destrucción”. En uno de los lugares más castigados por el gran incendio de Molezuelas de la Carballeda, el más devastador del año, que arrasó miles de hectáreas en Zamora y León.
El gesto tiene una carga simbólica enorme: Palacios de Jamuz fue uno de los pueblos arrasados por el fuego, que además se cobró la vida de los voluntarios Abel Ramos y Jaime Aparicio. El mensaje de Greenpeace busca evitar que la tragedia caiga en el olvido. Busca reclamar que se marquen políticas firmes de prevención frente a los incendios de gran intensidad.
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Un verano negro en cifras
Los datos hablan por sí solos. Según la organización y la agencia Ical, se informa de que en lo que va de 2025 se han calcinado casi 400.000 hectáreas, de las que 160.000 correspondían a espacios naturales protegidos. Ocho personas han perdido la vida y más de 35.000 han tenido que ser evacuadas. El fuego no solo se llevó por delante bosques y montes: también afectó a especies emblemáticas como el oso pardo, el urogallo, el lobo ibérico o el desmán.
En comparación con años anteriores, el salto es abismal. La media de superficie arrasada por cada gran incendio solía estar en torno a las 1.500 hectáreas. Este 2025, esa cifra ha llegado a 6.100 hectáreas por incendio. De los diez fuegos más grandes de este siglo, ocho han tenido lugar este mismo año.
Cambio climático y abandono rural
Greenpeace recuerda que la ciencia ya lo advertía: la crisis climática multiplica la probabilidad de episodios extremos. El informe del World Weather Attribution concluye que las olas de calor, la sequía y los vientos que avivaron los incendios de este verano fueron 40 veces más probables por efecto del cambio climático y hasta un 30% más intensos.
A esa ecuación se suma el abandono del medio rural y la ausencia de actividades agro-forestales que mantenían los montes limpios, lo que deja paisajes más vulnerables y propensos a incendios recurrentes.
Mirando al futuro
Greenpeace señala que el Plan Nacional de Restauración de la Naturaleza, que debe presentarse en agosto de 2026, es una oportunidad histórica. España se ha comprometido con la UE a recuperar el 20% de los ecosistemas terrestres para 2030 y alcanzar su restauración total en 2050. Pero la organización advierte: la regeneración natural en algunas zonas será posible, en otras será imprescindible intervenir.
“No hay tiempo que perder. Es urgente apostar por la prevención, gestionar el territorio con visión de futuro y aplicar políticas valientes contra la crisis climática. Lo contrario es resignarse a que tragedias como la de Palacios de Jamuz se repitan”, concluyó Mónica Parrilla, portavoz de Greenpeace.