“Coca-Cola asesina, el orujo al poder”: Guía práctica del Entierro de Genarín 2025

El Entierro de Genarín a su paso por el barrio Húmedo. | LEÓN24HORAS

Existe un lugar y un momento donde la Semana Santa no es sinónimo de la muy seria y católica exaltación de la pasión de Cristo, sino de cachondeo e irreverencia. Un oasis pagano, burlesco y literario en medio de tanta cruz, tanto nazareno y tanta corneta: el Entierro de Genarín.

Esta heterodoxa, multitudinaria y etílica procesión reúne a miles de fieles cada año en la noche de Jueves Santo en las calles de León para celebrar a un ilustre pellejero, borrachín y putero que allá por 1929 perdió la vida al ser atropellado por el primer camión de la basura de la ciudad, apodado la Bonifacia, mientras orinaba sobre la vetusta muralla medieval, precisamente, en la mañana del Viernes Santo de aquel lejano año.

Pocos podían imaginar que el trágico accidente, que prácticamente pasó desapercibido entonces,  se haya convertido hoy en “un recorrido romántico-burlesco disfrutando por las calles del León antiguo y tomando unas copinas de orujo al grito de 'coca cola asesina, el orujo al poder'”, según lo define Maxi Barthe, Abad de la Cofradía de Nuestro Padre Genarín.

Un fenómeno social

Una descripción que quizá se queda corta dada la magnitud de un fenómeno social que puede llegar a aglutinar a 20.000 fieles por las calles del conocido barrio Húmedo, los alrededores de la catedral y, cómo no, la muralla medieval de la ciudad en mitad de la renombrada Semana Santa leonesa, declarada de interés turístico internacional.

Barthe reconoce que, de cara a este 2025, “los ánimos están a tope” en la cofradía fundada en 1930 por los cuatro ‘evangelistas’ amigos de Genaro que iniciaron la tradición de recorrer las calles de León bebiendo orujo y recitando versos satíricos a la luz de las antorchas.

La Muerte del Entierro de Genarín a su paso por la Plaza del Grano en 2024. / COFRADÍA DE NUESTRO PADRE GENARÍN

Habrá eso sí, algunos cambios con respecto a ediciones anteriores recuperando así momentos “que se vivían antiguamente con Pérez Herrero”, el 'evangelista' más longevo y que estuvo al frente de la organización desde sus inicios hasta finales de los años 80.

Cambios en el recorrido

El singular viacrucis pagano saldrá de Puerta Moneda a las 00:30 horas de la noche del jueves al viernes para llegar a la emblemática plaza del Grano donde, junto al crucero, se leerán los primeros versos burlescos de la noche.

A continuación, por las abarrotadas calles del Húmedo hasta La Paloma, donde se contarán los 30 pasos de la calle La Sal antes de desembocar ante la pulchra leonina para una nueva ronda de poemas. En la recta final de la procesión, como novedad, se alcanzará la muralla a través del Arco de San Albito y no por el Espolón, recuperando el recorrido tradicional al que alude Barthe.

Ya en la carretera de los Cubos, como manda la tradición, ante el tercero de ellos, el hermano colgador ascenderá a lo alto de la muralla para depositar una corona de laurel y unas escuetas viandas propias del homenajeado: pan, queso, una naranja y, cómo no, una botella de orujo. Todo ello acompañado de los más significativos versos de la noche.

La procesión

No faltarán en el cortejo, entre las antorchas, ni los cuatro cabezudos de los evangelistas, ni la tenebrosa figura de la muerte, ni tampoco los tres pasos pujados a hombros por las y los cofrades genarianos: la cuba de orujo, la Moncha y, finalmente, la icónica figura de Genarín abrazado a la farola.

La cofradía celebrará antes de la procesión su tradicional 'última cena' en la que es posible, según desvela Barthe, que se descubra algún “nuevo milagro” obrado por Genarín en el último año que se unirá a la larga lista de prodigios atribuibles al pellejero.

Para los profanos en la noche más canalla de León, Barthe recomienda "ir acompañando y escuchando los versos burlescos" de las diferentes paradas "para darse cuenta de lo que es una tradición literaria impresionante instaurada por Francisco Pérez Herrero de la ciudad de León en las noches de Jueves Santo".

Los versos burlescos

Prueba de esa esencia literaria, el viernes de Dolores en el Mercado del Conde Luna tendrá lugar la lectura de los mejores poemas burlescos presentados a concurso este año, que han sido 37, y se anunciará al ganador, que será el que tome protagonismo durante la procesión junto a los clásicos 'y siguiendo sus costumbres, que nunca fueron un lujo, bebamos en su memoria una copina de orujo'.

Barthe asegura que “cada vez son menos” las sempiternas críticas que ven en el Entierro de Genarín una mera exaltación del alcohol y comparan la procesión con un macrobotellón. “Nos portamos bien”, explica, al tiempo que incide en el hecho de que el Entierro de Genarín “ayuda a ensalzar la Semana Santa leonesa, que es una de las más bellas de España”.

La historia de Genarín

Pero, ¿cómo nace esta irreverente y literaria tradición leonesa? La historia de la muerte de Genaro Blanco Blanco junto a la muralla, tal y como describe el escritor Julio Llamazares (que en 1981 publicó la que se considera la biblia genariana 'El Entierro de Genarín'), “no hubiera pasado de ser una más de las muchas que cada día ocupan las páginas de sucesos de los periódicos de no haber mediado un azar milagroso que salvó su recuerdo de la costra de olvido y desconsuelo que el tiempo habría de enterrarle para siempre”.

Portada de 'El entierro de Genarín' de Julio Llamazares. / ALFAGUARA

El milagro “sin precedente alguno ni tan siquiera analogía en los anales del santoral cristiano”, relata Llamazares, “fue a venir de la mano de un grupo de bohemios leoneses, mitad búhos, mitad poetas, que, a contrapelo de leyes y costumbres, todas las noches de Jueves Santo, cuando el reloj de la plaza Mayor desgranaba las doce campanadas que preceden al reino de las brujas y los muertos, recorrían en cortejo las calles de la ciudad desgranando sus versos alcohólicos a la luz de un candil o de una farola”.

Había muerto un pícaro, pero inesperadamente había nacido un mito que casi cien años después sigue levantando (las más bajas) pasiones en León. Y es que la historia de Genarín no ha dejado de crecer y expandirse hasta crear un universo lleno de irreverentes paralelismos con la pasión de cristo que solo Franco y el Covid han logrado detener y en el que no faltan ni los evangelistas ni los milagros.

Los evangelistas

Los evangelistas, aquellos primeros 'medio búhos, medio poetas' que dieron origen a la tradición son cuatro pintorescos personajes, conocidos de la ciudad, y buenos amigos de Genaro “con el que tantas veces compartieran una partida de tute en el garito de Frade o una velada de orujo y amor furtivo por los antros y tugurios del barrio de San Lorenzo”.

Se trata de Francisco Pérez Herrero, “mecánico dentista y poeta de cierto relumbrón”; Luis Rico, “aristócrata dandi”; Nicolás Pérez el Porreto, “árbitro de fútbol”; y Eulogio el Gafas, “taxista de profesión y coplero por devoción”. Cuatro biografías impensables que “habrían de convertirse en los evangelistas de Nuestro Padre Genarín” y que no tardaron en levantar, sobre una copina de orujo, la Cofradía en 1930.

Los milagros

Al menos cuatro son los milagros obrados por el santo pellejero que recuerda el canon: la insólita curación de un hombre que logró expulsar las piedras de su riñón al orinar en el mismo lugar en que Genarín fue sorprendido por la parca; la redención de la Moncha, prostituta frecuentada por Genaro y que tras su muerte enlutó, hizo las maletas y se regresó a su Lugo natal; el castigo a un desaprensivo que trató de robar las ofrendas que la cofradía deposita cada año en lo alto muralla: resbaló, se cayó y se rompió la cadera; y el legendario gol ante el Hércules en un partido decisivo durante la única temporada que la Cultural y Deportiva Leonesa jugó en Primera División.

El documental de Nacho Chueca 'Bendito Canalla: La verdadera historia de Genarín' relata así el cuarto milagro:

Un excelso currículum milagrero seguramente envidiado en Roma, que podría ampliarse este año como ya hiciera anteriormente cuando por evidente intercesión de Genarín un político leonés, José Luis Rodríguez Zapatero, llegó a la Moncloa.

Con estos elocuentes mimbres, y a la luz de otra copina de orujo, el Entierro de Genarín se celebra con entusiasmo en León y sigue poniendo en jaque a las autoridades con las punzantes alusiones burlescas de sus poemas, así como con la urgencia de limpiar las calles tras una noche de alta graduación que antecede al día grande de la Semana Santa leonesa.