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La Universidad de León incorpora a su patrimonio una reinterpretación de ‘El jardín de las delicias’ realizada por 91 artistas

La pieza, de 220 por 289 centímetros y estructurada en una tabla central y dos paneles laterales, ya puede verse en el Teatro El Albéitar
La Universidad de León incorpora a su patrimonio una reinterpretación colectiva de ‘El jardín de las delicias’ realizada por 91 artistas leoneses
La Universidad de León incorpora a su patrimonio una reinterpretación colectiva de ‘El jardín de las delicias’ realizada por 91 artistas leoneses

La gran obra de El Bosco ‘El jardín de las delicias’ vuelve a cobrar vida a través de 91 miradas diferentes. Pintores, ilustradores, grabadores y creadores leoneses han reinterpretado uno de los trípticos más célebres de la historia del arte en una obra colectiva de gran formato que desde ahora forma parte del patrimonio artístico de la Universidad de León.

La pieza, de 220 por 289 centímetros y estructurada en una tabla central y dos paneles laterales, ya puede verse en el Teatro El Albéitar donde ha sido instalada después de que se materializara la donación por parte de Pablo Martínez García, coordinador y comisario de la exposición ‘Un jardín habitado’, de la que constituyó su obra central.

La donación ha sido formalizada por la rectora de la Universidad de León, Nuria González, el vicerrector de Estudiantes, Deporte y Cultura, Diego Soto, el director del Área de Actividades Culturales, Iván Rega; y responsables del Ateneo Cultural El Albéitar, quienes han agradecido el gesto de Pablo Martínez García y han destacado el valor artístico de una obra “única y singular”.

Para la elaboración del célebre tríptico de El Bosco, la imagen de la obra original fue fragmentada en 91 secciones independientes que fueron distribuidas entre los creadores, quienes intervinieron cada una de ellas aportando su propio lenguaje artístico antes de volver a ensamblarlas en una única composición.

Precisamente, la elección de ‘El jardín de las delicias’ respondió a la riqueza visual de la obra. “Se eligió porque cualquiera de sus fragmentos ofrecía elementos sobre los que trabajar. No había espacios vacíos y cada artista podía aportar su propia interpretación manteniendo al mismo tiempo la continuidad del conjunto”, señala el comisario.

El resultado es una pieza que conserva la estructura reconocible del original, pero que incorpora la personalidad y la mirada de cada uno de los artistas participantes, convirtiéndose en una muestra representativa de la diversidad creativa leonesa contemporánea.