Que lo de este domingo de resurrección en el Reino de León era algo más que un simple partido, lo sabían casi todos. Por eso unas 12.000 almas abarrotaron las gradas leonesas, una fiesta de las que se echaban de menos a orillas del Bernesga, para llevar a los suyos en volandas conscientes de que una victoria ante el Nàstic, tercer clasificado, dejaba bastante más que despejado el camino al ascenso, con permiso de la Ponferradina, que sigue al acecho.
Se gustaron los de Raúl Llona en la primera parte, de claro dominio local y con varias ocasiones más o menos claras, pero sin suerte de cara al gol y con una defensa catalana bien plantada y ordenada que no estaba dispuesta a dejarse sorprender en la olla a presión del Reino. Sin estrenar el marcador se fueron ambas escuadras al vestuario. En la grada no paraba la fiesta, al que solo le faltaba el gol.
En la segunda parte los once metros cobraron protagonismo por partida doble, ambos a favor de los leoneses. Y Antón Escobar no falló. El primero, provocado por él mismo en un forcejeo en el área; el segundo, por una acción sobre Pastoriza de la que el colegiado no dudó. Se encontraba la Cultural con un 2-0 en el 65 y la grada estallaba.
Con el trabajo hecho, los de Llona demostraron que el líder también es líder por saber sufrir. Se vino arriba el equipo catalán, consciente de lo que se estaba dejando en León. En el 70 Narro recortaba para el Nàstic y hacía creer a los visitantes. Pero la Cultural no estaba dispuesta a dejar pasar una oportunidad de oro y defendió su portería con uñas y dientes.
Importantísima victoria culturalista que hace caer al Nàstic de la lucha por la primera plaza, mantiene a la Ponferradina a cinco puntos, y hace soñar a toda una ciudad con un más esperado desenlace feliz.
Partido Cultural - Nàstic de Tarragona en el Reino de León. / ISAAC LLAMAZARESPartido Cultural - Nàstic de Tarragona en el Reino de León. / ISAAC LLAMAZARESPartido Cultural - Nàstic de Tarragona en el Reino de León. / ISAAC LLAMAZARESPartido Cultural - Nàstic de Tarragona en el Reino de León. / ISAAC LLAMAZARES