Villoria de Órbigo enciende su árbol de ganchillo y vuelve a tejer la Navidad (FOTOS)
Villoria de Órbigo celebró en la noche de este sábado 6 de diciembre el octavo encendido de su ya famoso árbol de ganchillo y del resto de la decoración navideña. Una cita que, año tras año, convierte al pueblo en un pequeño cuento navideño formado lana y ahora, también de luz.
Un árbol de 15 metros y un nacimiento de 34
El gran protagonista vuelve a ser el árbol de ganchillo de 15 metros de altura, levantado a base de cientos de “grannys” multicolor que lo cubren como si fuera una enorme colcha tejida a mano. A sus pies, un nacimiento de 34 metros de longitud y hasta ocho ubicaciones repartidas por el casco urbano completan un recorrido en el que cada rincón luce su propia escena: casitas nevadas, muñecos en columpios, mercados, figuras de la Guardia Civil o escenas familiares hechas punto a punto.
Las Burbujitas y el nuevo tren navideño
Un año más, fueron “las Burbujitas” las encargadas de dar al interruptor del encendido. Como novedad, este 2025 se sumaron los “Burbujitos”, que llegaron subidos a un tren navideño preparado para la ocasión y convirtiéndose en una de las atracciones para vecinos y visitantes.
Villa Aurea, un pueblo tejido en comunidad
Detrás de este despliegue está la Asociación Villa Aurea, auténtico motor de la iniciativa. Su presidenta, Mariví, quiso agradecer en público el esfuerzo colectivo que hay detrás de cada casa, cada farola y cada figura de ganchillo:“ gracias por el cariño, la ilusión y el tiempo que hemos puesto en la decoración de Navidad. Cada una ha aportado lo que ha podido: unas tejiendo, otras montando, otras apoyando y animando... y gracias a todos nuestro pueblo vuelve a lucir precioso. Sabemos que no siempre todas podéis participar, y no pasa nada: esto lo hacemos para que lo disfrutemos todas por igual. Gracias de corazón por formar parte de algo tan bonito”.
El resultado se aprecia en las fotografías y, sobre todo, al caer la noche: el cauce del reguero convertido en pasillo de luz, el árbol gigante presidiendo la plaza, los niños disfrazados de burbujas doradas posando ante los decorados. Villoria de Órbigo es el claro ejemplo de que un pueblo entero es capaz de vestirse de fiesta cuando todos tiran del mismo hilo.