La Sala Black Bourbon suspende gran parte de su programación ante una queja vecinal
- La emblemática sala leonesa se ve obligada a cancelar sus conciertos de rock y metal. "Para salvar la sala, la decisión es drástica e inmediata", lamenta su gerente, Patry
Tras casi 12 años de pelea y esfuerzo constante por mantener vivo un espacio referente para la música alternativa, la Sala Black Bourbon se enfrenta a su giro más amargo. Patricia Pérez, gerente del establecimiento, ha comunicado una decisión que cambia el pulso de la sala: el apagado preventivo y drástico de gran parte de su programación habitual ante la presión legal de su entorno.
Detrás de las luces del escenario, la realidad es hoy una batalla técnica y legal. A pesar de los esfuerzos históricos por cumplir la normativa y mantener pactos de convivencia, una queja formal de los vecinos ante el Ayuntamiento de León ha puesto al local en una situación de vulnerabilidad.
El conflicto se reduce, en términos técnicos, a una diferencia de entre 6 y 10 decibelios. Sin embargo, en el plano humano, esa cifra se traduce en un riesgo inminente de multas que parten de los 3.000 euros, denuncias o incluso el cierre definitivo del local. "Este no es un mail especialmente bonito", confesaba Patry, quien ha optado por la prudencia antes de que el daño sea irreversible.
La despedida del Rock y el Metal
Para proteger la integridad de la sala y garantizar su continuidad, la gerencia ha tomado la medida más dolorosa desde su apertura: a partir del 4 de mayo, Black Bourbon deja de programar conciertos de rock, metal o cualquier estilo que requiera batería acústica y amplificación a gran volumen.
A partir de ahora, la sala se transformará para resistir, acogiendo formatos con menor impacto acústico como el jazz, folk, blues y propuestas estrictamente acústicas, música con bases grabadas como el rap o el hip hop, y se mantendrán las sesiones de swing, Master Classes y los eventos de "Guitar Hero". Las emblemáticas Jam Sessions de los jueves continuarán, pero adaptadas a las nuevas circunstancias de volumen.
El principal obstáculo para recuperar la esencia eléctrica de la sala es la falta de músculo económico para afrontar las reformas técnicas necesarias con la rapidez que exige el conflicto. Sin embargo, frente a la frialdad de los trámites, Patricia se ha encontrado con una respuesta social que califica de "positivamente abrumadora".
"No me esperaba tantísimo amor y cero hate por parte de la gente en todas nuestras redes", explica emocionada, agradeciendo el apoyo de quienes no han dejado de estar a su lado en este bache.
La Black Bourbon no quiere ser un problema para su barrio; quiere seguir siendo ese lugar de encuentro que ha sido durante más de una década. Ahora, más que nunca, la sala pide el calor de su público para que este "silencio forzado" sea solo una anécdota y no el acorde final de su historia.