Las tripas en llamas de los castaños centenarios de Paradiña sangran fuego en El Bierzo (FOTOS)
- Árboles monumentales del Bierzo llorando llamas desde su corazón, literalmente. Estas son las desoladoras imágenes de los castaños centenarios de Paradiña que un día fueron emblema de la comarca y que no volverán a mostrarse así hasta dentro de varios siglos
Desolación, impotencia, rabia, miedo. Ya nadie sabe cómo definir el sufrimiento que viven las tierras arrasadas por el fuego en León, en El Bierzo, en la comunidad y en medio país. Ya nadie sabe qué añadir a todo lo que se ha dicho y escrito sobre un verano negro que tardaremos en olvidar por el rastro del fuego, la sombra de las cenizas y su rastro devastador sobre nuestras tierras.
Dan buen ejemplo de esta tristura de regusto amargo las imágenes captadas este fin de semana por Santiago Castelao, fotógrafo, ferretero y concejal en Villafranca del Bierzo. Él, que tantas veces ha fotografiado los castaños bercianos, esta vez lo hace desde la impotencia y la tristeza más absoluta. Los árboles milenarios de Paradiña, sangrando llamas desde las tripas. Unas imágenes que lo dicen todo.
Aún no se ha determinado qué causó el incendio de Paradiña, en Villafranca del Bierzo, que se originó pasadas las siete de la tarde del domingo 10 de agosto. Un día después, la Junta elevaba su gravedad a Nivel 2 por "grave riesgo para la población, bienes o daño forestal muy importante que exigen medidas para la atención y socorro de la población o la protección de bienes".
Estas impresionantes fotografías que tanto impactan por el estado de los árboles centenarios de la zona, que arden en su interior, fueron tomadas unos días después por Santiago Castelao, en la tarde del 15 de agosto, según ha contado su autor a León24horas.
La devastación de árboles monumentales
El autor de estos documentos impagables es precisamente el fotógrafo de las imágenes de castaños monumentales que han recorrido años atrás la provincia en forma de una exposición en la que buscaba resaltar la belleza del castaño berciano, un árbol imponente que crece en sotos y que ha alimentado con su fruto a cientos de generaciones desde la época romana.
"Con la madera del castaño se construían las casas, se hacían instrumentos, útiles de labor, esculturas… Sus troncos vacíos se utilizaban para instalar pequeñas capillas, gallineros o cálidos refugios para el invierno… Su fruto, la castaña, es un emblema del Bierzo", destacaba Castelao en su homenaje a unos árboles centenarios de proporciones descomunales, árboles que tanta importancia han tenido para los seres humanos y que en apenas unos días han quedado reducidos a ceniza.




