El tiempo

Sahagún se cuela en 'La Revuelta': el plan de Álvaro Lora para promocionar la villa en el programa de Broncano

  • El que fuera procurador socialista asistió como público al exitoso ‘late night’ de Televisión Española con una "misión clara": llevar el producto local al escenario más gamberro de la televisión actual

Que la promoción turística y gastronómica ha cambiado para adaptarse a los tiempos es un hecho. Pero lo que nadie se esperaba es que el nombre de Sahagún terminara ligado, de forma sorpresiva, a uno de los elementos más sagrados del plató de La Revuelta: el mítico sofá de David Broncano. El artífice de la hazaña ha sido Álvaro Lora, ex procurador del PSOE en las Cortes de Castilla y León, quien acudió este martes al programa que se graba en el Teatro Príncipe Gran Vía de Madrid con un objetivo claro: "Intentar liarla un poco y conseguir que se hablara de Sahagún".

Lora no viajó a la capital con las manos vacías. En su "kit facundino" figuraba lo más auténtico de la despensa local: un queso de Sarabia, puerros de Tomás y Simón y, por supuesto, las tradicionales galletas de hierro de Pili y Angelines, quienes finalmente han cobrado mayor protagonistmo.

Lanzamiento estratégico

Como el propio Lora ha confesado, "el plan era conseguir que todo eso llegara al escenario de una forma u otra", pero no era viable lanzar un bote de puerro al plató sin que se rompiera, así que optó por dárselo a la regidora del programa para que se los hiciera llegar directamente a Broncano a su camerino.

Pero las galletas de hierro son otro cantar, así esas sí fueron lanzadas directamente al escenario: "Si veis hoy La Revuelta, fijaos debajo del sofá… porque ahí están las galletas de hierro de Sahagún", ha desvelado Lora. Hay que tener en cuenta que el programa se graba por la tarde y se emite de noche.

Para Lora, el objetivo está más que cumplido: "Aunque sea en un detalle pequeño, hoy Sahagún ha estado en La Revuelta". Esta noche, los espectadores de TVE tendrán que estar muy atentos a la pantalla para comprobar si el presentador se percata del dulce botín que esconde bajo sus pies.