La Cultural también reina en el baloncesto imponiéndose 96-87 ante el Valladolid
- La Cultural de Baloncesto firmó una remontada que queda grabada en la memoria
- Perdía por 24 puntos al borde del descanso, pero terminó venciendo por nueve ante un CBC Valladolid que parecía tener todo controlado
La Cultural Leonesa de baloncesto se alza con la victoria contra el equipo de Valladolid en un emocionante encuentro en el Palacio de Deportes Urbano González.
En un partido vibrante y disputado, la Cultural Leonesa ha logrado imponerse por 96 a 87 al CBC Valladolid, en un encuentro correspondiente a la Copa de España de baloncesto. El pabellón resonó con los ánimos de una afición entregada que no dejó de alentar a su equipo en ningún momento.
Una victoria que llega solo un par de horas después de que la Cultural arrasara al Racing de Santander en el Sardinero. Hoy es un gran día para la familia culturalista.
Inicio incierto
El inicio fue un puñetazo al estómago. En apenas cinco minutos, el equipo visitante abrió una brecha insólita: 4‑15. Los locales estaban desorientados, sin fluidez en ataque ni firmeza atrás. El primer cuarto, que acabó 13‑29, fue un cúmulo de malas decisiones, pérdidas de balón y acierto rival letal.
El segundo cuarto no ofreció tregua: Valladolid siguió ampliando la distancia, llegó a dominar por 24 puntos (15‑39 en un momento) mientras la Cultural solo encontraba remansos aislados de juego inteligente. Al descanso, el marcador reflejaba un 34‑52. La derrota, para muchos, parecía cuestión de trámite.
Descanso y resurgimiento
La luz apareció tras los vestuarios. Como si alguien hubiese apretado un interruptor, la Cultural cambió de chip: aumentó la intensidad defensiva, mejoró la circulación del balón, asumió riesgos que no se habían visto. Y el Palacio de Deportes respondió: la grada, que no dejó de latir ni un segundo, contagió ánimo.
El tercer cuarto fue torrencial: 32 puntos anotados por los locales, una ofensiva abrumadora que desdibujó la ventaja rival. Valladolid, dueño absoluto hasta ese momento, se halló sin respuesta. Justo en los últimos instantes de ese parcial, la diferencia que había sido de 24 se esfumaba: empate a falta de 26 segundos lo certificaba.
Fin para enmarcar y victoria significativa
Con el empate en el bolsillo, la Cultural jugó el último cuarto con libertad y convicción. No es fácil enfrentarse a equipos que han dominado con tanta autoridad, pero la presión local, la fe en cada pase, cada rebote, cada defensa, empujaba hacia adelante.
El cierre fue firme, con más de 30 puntos anotados en ese parcial decisivo. Cada canasta, cada robo, cada error del rival se aprovechó. En el pitido final, el marcador decía 96‑87. Una victoria que, hace apenas 20 minutos, parecía un espejismo.
Al margen del marcador, lo que más impresionó fue ver cómo un equipo renovado en buena parte —con solo dos jugadores que repiten del curso anterior— mantuvo vivo ese ADN competitivo que los aficionados esperan. No se rindieron, supieron adaptarse, y cuando hicieron pie, aplastaron. En el quinteto inicial, nombres como Hayman (15 puntos), Jaime Llamas (15) o Deng (11) destacaron; sumados los que salieron desde el banquillo, cada jugador puso lo suyo. El Valladolid, por su parte, pagó su primera mitad gloriosa: dominio completo, ventaja cómoda, ritmo alto. Pero sufrió el bajón físico‑mental cuando la Cultural salió más agresiva y decidida. No encontró cómo contener la remontada.
Para la Cultural no es solo un triunfo en la primera jornada; es un aviso. Un mensaje para la liga, dejando claro que siguen vivos y con fuerza. También, un revulsivo para la plantilla y la afición.






