El Celta Fortuna frena el sueño de la Ponferradina
La SD Ponferradina se despidió de la forma más cruel de su objetivo de regresar al fútbol profesional. En un Balaídos vibrante, arropado por 20.000 espectadores —incluidos 1.500 irreductibles aficionados blanquiazules—, el Celta Fortuna terminó goleando por 4-1 en un choque donde la Deportiva dio la cara durante una hora, pero acabó desquiciada por el arbitraje, las expulsiones y la implacable pegada del filial celeste. Un resultado abultado que deja a los de El Bierzo un año más en Primera Federación.
Tablas y esperanza al descanso
El planteamiento inicial de la Ponferradina funcionó a la perfección: líneas juntas, veteranía en la medular y peligro a la contra mediante las internadas de Keita y Borja Vázquez. Pese a que el Celta Fortuna golpeó primero en el minuto 23 por mediación de Hugo González tras una rápida transición, la Deportiva no le perdió la cara al partido. Al filo del descanso, en el minuto 43, el capitán Borja Valle controló en el área, recortó a la zaga local y definió con frialdad por bajo para poner el 1-1 y encender la grada visitante.
El punto de inflexión: la polémica del penalti
El arranque del segundo tiempo mantuvo la tónica, con una Ponferradina intensa en la presión y un Calderón muy trabajador en tareas defensivas. Sin embargo, todo el esfuerzo se desmoronó en el minuto 61, cuando el colegiado andaluz Morales Moreno decretó penalti de Koke sobre Marín. Hugo González transformó la pena máxima firmando el 2-1 y desatando un carrusel de protestas que calentó el partido en exceso.
Desenlace cruel en el descuento
A la desesperada, el banquillo berciano agotó todos sus cambios buscando juego directo con la entrada de pólvora fresca (Slavy, Mfulu, Cortés, Andújar y Xemi). Los espacios dejados atrás en el tramo final resultaron letales: en el 85', Somuah firmó el tercero al culminar una contra con un gran disparo raso.
Con el choque ya decidido y la frustración a flor de piel, el descuento se convirtió en una pesadilla para los visitantes. Undabarrena vio la cartulina amarilla, Cortés fue expulsado con roja directa en el minuto 94, y solo un minuto después, en el 95', el recién ingresado Adrià Capde redondeó la goleada anotando el definitivo 4-1 que selló el billete del filial vigués a la categoría de plata.