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Así ensayó la Legión Cóndor en León la estrategia que arrasó Gernika

El aeródromo de La Virgen del Camino fue clave para que la aviación nazi perfeccionara los bombardeos 'en alfombra' en los frentes de la Montaña Leonesa antes de su trágico debut en el País Vasco
Uno de los aviones que hoy descansan expuestos en el aeródromo de la Virgen del Camino. León24horas
Uno de los aviones que hoy descansan expuestos en el aeródromo de la Virgen del Camino. León24horas

“Está claro que para los bombardeos de Gernika, la Legión Condor tenía una preparación previa. Los antecedentes fueron los bombardeos que acometieron semanas antes en la provincia de León. Puede ser que la técnica de alfombra (‘carpet’) la pudieran utilizar tanto en la Montaña Leonesa como en pueblos determinados. Y lo más normal es que lo hicieran. Pero las bombas incendiarias las utilizaron por primera vez en Gernika, y nunca más lo volvieron a hacer”.

Javier Rodríguez, profesor titular de Historia Contemporánea de la Universidad de León y director de Himescon (Equipo de Investigación de Historia y Memoria Contemporánea), explica en profundidad a Ical el peso de esta unidad, creada a finales de 1936 como ayuda de Hitler a Franco, y cuya sede se ubicó en La Virgen del Camino, aeródromo elegido como ‘Maestranza’ y que permitió a la Legión Condor operar en el norte de León, Cantabria, y Asturias, en los que absorbió la experiencia necesaria para actuar el 26 de abril de 1937 en el fatídico ataque de la localidad vasca.

En la semana en que se cumplen nueve décadas del estallido de la Guerra Civil, diversos historiadores ponen en valor la importancia de los ataques previos en la Montaña Leonesa mediante la técnica ‘carpet’, que consiste, según Rodríguez, en el “bombardeo táctico de una zona mediante gran cantidad de bombas de caída libre y con el que se ensañó la Legión Cóndor en Gernika”, hacia donde volaron los aparatos tras despegar de Gamonal (Burgos) y León. Esta técnica pudo emplearse previamente en la Montaña Leonesa, si bien las bombas incendiarias las utilizaron por primera vez en la localidad vasca y ya se extendió posteriormente durante la II Guerra Mundial.

Rodríguez recuerda, en conversación con Ical, que la famosa Legión Cóndor fue una fuerza militar de intervención, principalmente aérea, creada por la Alemania nazi en 1936 para ayudar al general Franco durante la Guerra Civil. Al mando de la misma estuvo, como jefe de Estado Mayor, W. von Richtoffen, primo del legendario aviador alemán conocido por el sobrenombre de ‘Barón rojo’. Dispuso de casi un centenar de aviones, entre Junkers, Heinkels y Messerschmitt. Muchos de ellos en el aeródromo de La Virgen del Camino. Su presencia en territorio español se mantendría hasta marzo de 1939. Allí se montaron y probaron los bombarderos en picado ‘Stuka’ y los primeros cazas ‘Messerschmitt Me 109’, posiblemente los aviones más famosos del Tercer Reich durante la Segunda Guerra Mundial. Y se construyó un ramal de ferrocarril que unía la estación de Quintana de Raneros con la base. De esta forma, los aviones que llegaban en piezas desde Vigo entraban directamente, “evitando hacer escala en la estación de León y con ello evitaban sabotajes y espías”.

“Si bien los sublevados ocuparon desde el comienzo de la guerra prácticamente todo el territorio provincial, hubo una parte de las comarcas del Bierzo, Laciana y un sector de la Montaña Leonesa que estuvo en poder republicano hasta finales del mes de octubre de 1937”, comenta Rodríguez, quien cree que este motivo explica la presencia de esta unidad en León. Sin embargo, señala que la ocupación de estas posiciones situadas en los límites provinciales con Asturias “no fue estable”.

No solo bombardeos

Las acciones de la Legión Cóndor en esta zona fueron de tres tipos, sostiene: de bombardeo, de reconocimiento y de apoyo a las columnas que intentaban abrirse paso por los frentes montañosos. Su actividad comenzó en octubre de 1936 y hasta noviembre bombardearon entre otros, los alrededores de San Emiliano y el puerto de Ventana, Torrebarrio, Peña Ubiña, Aralla, Geras, Mallo, Perales, Pola de Somiedo, Llombera y Orzonaga; además de ametrallar las estribaciones del puerto de Pajares. En el mes de diciembre las salidas fueron más difíciles debido a las inclemencias del tiempo, extremo constatado en los informes que figuran en el Archivo Histórico del Ejército del Aire consultados por Ical.

‘Pese al mal tiempo que impedía usar la aviación y la artillería se avanza hasta Busdongo y se ocupa Robledo de Caldas y Caldas de Luna’. Así lo narran los partes del Ejército del Aire sobre los muchos ataques aéreos cancelados por la escasa visibilidad. Esto fue debido a dos factores, el climatológico propio del norte peninsular y la ubicación del aeródromo, a más de 800 metros de altitud. Los aparatos no podían volar en condiciones climatológicas adversas y muchos aparatos eran biplanos con cabina sin cubrir, como el He-51.

Los republicanos se defienden

A partir de enero de 1937 la zona republicana leonesa pasó a estar controlada por el Consejo Interprovincial de Asturias y León, con competencias ejecutivas sobre Asturias y la zona republicana leonesa, y se instaló en Villamanín un gobernador civil para la zona, cargo que desempeñó Alfredo Nistal. Para los sublevados la existencia del frente norte era un “inconveniente”, ya que distraía sus fuerzas militares. No obstante, el subsuelo de esos territorios ofrecía importantes yacimientos de mineral de hierro y de carbón que, en unión de la industria pesada de Vizcaya y Asturias y del wolframio, podían aumentar su potencial bélico.

Rodríguez explica que en la tercera semana de marzo de 1937, tras la derrota italiana de Guadalajara, Franco toma una decisión estratégica importante: parar el ataque directo con el objetivo de conquistar Madrid y concentrar todas las fuerzas para atacar en el norte con el objetivo de conseguir el territorio en poder de la República, donde Franco ya tenía un “potencial bélico reforzado”, gracias a la Legión Cóndor y al Cuerpo de Ejército Italiano, y llega a la conclusión de que la “guerra no la podían ganar con un golpe de efecto sobre la capital, sino que era preciso ganar terreno pedazo a pedazo, y con él recursos económicos, energéticos y demográficos”. Así, desde aquel momento se puso en marcha una gran ofensiva donde los sublevados empujarían frontalmente de este a oeste.

La ofensiva empezó a dar sus frutos y el 19 de junio caía Bilbao en manos de los rebeldes. Atrás quedó la destrucción de Gernika bombardeada por la Legión Cóndor el 26 de abril, en el marco de la Operación Rügen. Fue la primera vez que la acción de la fuerza aérea alemana causó un gran número de víctimas civiles. Se dieron órdenes a los pilotos de bombardear el puente de Rentería y la ciudad vasca, poblada por 7.000 habitantes. Aunque semanas antes ya se habían reproducido por todo el frente norte, incluida la Montaña Leonesa, donde se utilizaron aviones Heinkel 111, Junker 52 de bombardeo y Heinkel 51 de caza y ametrallamiento.

‘La Fabricona’

Justo un mes antes se produjeron otros bombardeos sobre La Fabricona, en Villamanín (León). El autor Raúl Arias Ramos explica en ‘La Legión Cóndor en la Guerra Civil’ (La Esfera de los Libros) que “dos parecen ser los motivos que indujeron a la aviación alemana a bombardear esta fábrica: la destrucción de una planta de tratamiento mineral considerada de alto valor estratégico para la República y su ensayo como ejercicio práctico de otros ataques, sobre todo en zona asturiana”.

Esta unidad creó escuelas de formación de personal aéreo por todo el territorio, algunas de ellas dominadas por militares germanos, como en la de Vuelos sin Visibilidad de Olmedo, establecida anteriormente en Salamanca.

Como explica el historiador Manuel González Álvarez, el difícil acceso por carretera de los pueblos de la la Montaña Central leonesa exigió el bombardeo por la aviación nacional, principalmente, y también por unidades de la Legión Cóndor, como confirman los partes de guerra del aeródromo leonés desde finales de diciembre de 1936 hasta principios de 1937.