Villamanín pasa página tras la 'pesadilla' del año pasado y ya vende un nuevo número para la Lotería de Navidad
Los organizadores han anunciado el inicio de la venta del 46581: "Nuestro pollito ya eligió número... os volvemos a avisar, ¡cuando toque no digáis que no lo hicimos!"
Tras los duros contratiempos sufridos en la anterior campaña, el colectivo vecinal regresa con ilusión renovada y una advertencia clara a los rezagados: «Cuando toque, no digáis que no avisamos».
La Comisión de Fiestas de Villamanín ha decidido no mirar atrás y arrancar la campaña estival con una de sus tradiciones más arraigadas y esperadas por los vecinos: la venta de las participaciones y décimos para el Sorteo Extraordinario de Navidad del próximo 22 de diciembre de 2026. Tras la auténtica pesadilla vivida el año pasado, el equipo ha vuelto con más fuerza, optimismo y un nuevo número: el 46581.
A través de sus canales oficiales, los organizadores han anunciado con humor el inicio de la venta: "Nuestro pollito ya eligió número... os volvemos a avisar, ¡cuando toque no digáis que no lo hicimos!".
Para evitar que nadie se quede sin su décimo tras la experiencia del año anterior, la Comisión ha diseñado un calendario de distribución que arrancará este mismo sábado en el mercadillo local para ofrecer el número a vecinos y visitantes.
Además, el 46581 estará disponible en todas las actividades, verbenas y eventos organizados por la comisión a lo largo de los meses de verano, manteniéndose en venta de forma ininterrumpida hasta que se agoten las existencias.
"La auténtica lotería es ser de Villamanín", concluye la comisión de fiestas.
¿Qué pasó en 2025?
El sorteo del año pasado tuvo un sentimiento agridulce. La Comisión de Fiestas vendió participaciones de cinco euros de un número (el 79432) que resultó agraciado con el primer premio. La alegría inicial fue inmensa.
Sin embargo, poco después del sorteo saltó la alarma. Debido a un fallo de organización, se vendieron más papeletas de las que realmente se habían reservado y depositado en la administración de lotería (un taco entero de participaciones se quedó sin registrar ni respaldar con décimos reales). Faltaban décimos para cubrir todo lo que se había vendido.
El pueblo se vio envuelto en una crisis de convivencia, con tensiones vecinales, muchas reuniones, comunicados... Para intentar que nadie se quedara sin cobrar por culpa del error, la gran mayoría de los vecinos aceptó una quita voluntaria (cobrar unos 59.400€ por papeleta en lugar de los 80.000€ originales). De este modo, al recortar un pellizco de cada premio, se creó un fondo común para pagar también a los que tenían las papeletas "fantasma" emitidas por error.