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La vida espantosa de la ponferradina María: la calle, la prisión, su asesinato en Camponaraya a los 34 años

Tuvo una vida "muy difícil" desde niña. Cuentan quienes la trataron que María S.O. cayó en el infierno de las drogas y que sobrevivió como pudo, "en la calle, casi siempre sola". Llegó a delinquir para salir adelante y pasó los meses más duros de la pandemia en la cárcel. La semana pasada, meses antes de cumplir los 35 años, fue asesinada por un hombre de 65 años con el que aún no hay certeza de qué relación mantenía. "Su vida tuvo que ser un infierno"
María S.O. fue asesinada el 30 de junio en Camponaraya (Bierzo, León). Tenía 34 años.
María S.O. fue asesinada el 30 de junio en Camponaraya (Bierzo, León). Tenía 34 años.

No contará María como la victima número 26 de violencia de género de 2026. El delegado del Gobierno en Castilla y León, Nicanor Sen, descartó que el asesinato de esta ponferradina pudiera registrarse como un caso de esta lacra que cuenta ya con 1.368 víctimas mortales desde 2003. Para Sen, "las testificales permiten descartar que se trate de violencia de género", aunque pese a varios intentos no explica por qué. La jueza de instrucción del número 3 de Ponferrada aún no lo tiene claro. 

Será la investigación de este caso que estremeció a Camponaraya la semana pasada la que deba esclarecer durante la instrucción todas las dudas que sobrevuelan sobre la muerte violenta el martes 30 de junio de María S.O., de 34 años, por cuyo asesinato se investiga a otro berciano, Francisco Javier C.A., de 65 años y desde el viernes pasado en la cárcel de Villahierro (Mansilla de las Mulas, León), donde casualmente convive con quien fue la última pareja sentimental de la víctima.

Hasta el momento, la investigación recoge que la mujer asesinada pidió ayuda por teléfono "porque estaba siendo agredida". María llamó bien entrada la tarde a Emergencias 112 y relató que tenía un golpe sangrante en la cabeza y que había logrado escapar de su agresor y encerrarse en una habitación. La llamada fue larga, la mujer no colgó. Pero las fuerzas de seguridad alertadas por el 112 tardaron horas en localizar la vivienda desde la que llamaba María, una localización sobre la que María no supo dar más pistas. Costó encontrarla: está situada en el Camino de las Chanas de Camponaraya, una zona apartada del centro del pueblo berciano.

Cuando llegó la Guardia Civil al escenario del crimen, María ya estaba muerta. Un hombre estaba sentado sobre una cama. Confesó la autoría de la muerte violenta de la mujer. Relató que ella "se puso muy violenta y le había agredido", que discutieron, que ella lo atacó con un cuchillo. El hombre, Francisco Javier C.A., jubilado minero de 65 años, tenía numerosas heridas en el cuerpo. Según su declaración, "causadas por ella". María S.O. yacía muerta y un con machete incrustado en la cabeza. Tenía más lesiones.

El agresor confeso fue trasladado al Cuartel de la Guardia Civil de Cacabelos. La jueza que instruye el caso (número 3 de Ponferrada) concluye que, de forma indiciaria, el crimen parece enmarcarse en el delito de asesinato: agresión mortal sin posibilidad de defensa.

La sección de instrucción 3 de Ponferrada ordenó el jueves 2 de julio, dos días después del crimen, la prisión provisional, comunicada y sin fianza para F.J.C.A. Un día más tarde, el viernes, fue trasladado a la cárcel de Villahierro, en Mansilla de las Mulas, León. Allí, comentan los funcionarios este martes 7 de julio, está interno también la última pareja sentimental de la víctima. Francisco Javier nunca había estado en la cárcel.

María S.O., la víctima del crimen de Camponaraya, se crió en una familia desestructurada de Ponferrada.
María S.O., la víctima del crimen de Camponaraya, se crió en una familia desestructurada de Ponferrada.

La "mala vida" de María

Las redes sociales se llenaron estos días de comentarios sobre el crimen de Camponaraya. Circulaba una foto de ella que nadie sabía asegurar si se correspondía con su identidad. Que si era española, que si no lo era. "En su vida digital tenía muchos amigos, en la real, pocos o ninguno, era una chica que lo tuvo muy difícil en la vida, muy difícil, no tenía a nadie, tuvo muy mala vida", cuenta una chica que la conoció bastante "de más jovencita". "Su vida tuvo que ser un infierno, las drogas son un infierno, y vaya final".

"No le conocí oficio nunca, era una buscavidas, lo pasó muy mal, venía de una familia desestructurada", dice una señora de Molinaseca que conoció a sus padres cuando María era muy pequeña. "Coincidíamos por la parte alta de Ponferrada, estaban siempre en bares de 'porreros' y cosas peores, pobre criatura". 

Otras fuentes consultadas por León24horas aseguran que el problema de María no era su familia, "que es una familia bastante normal", sino "el infierno de las drogas". "Pasaba la vida en la calle con malas compañías", dicen dos treintañeras de Ponferrada.

María, la hija de Mónica 'La Rubia' y Salva, "no lo tuvo fácil nunca". Cuentan quienes se cruzaron con ella en distintos momentos de su vida que tenía un hermano, pero que hacía años que en realidad no tenía a nadie y que siempre había estado muy sola. David vive hoy en una ciudad de Galicia, ajeno al terrible final de ella.

"No creo que nadie la ayudara ni cuando estuvo en la cárcel", dice un hombre de unos 60 años de Quilós que también conoció a los padres, "de cuando salíamos todas las noches, ahora hace años que no los veo, recuerdo verla de chiquitina con ellos".

En 2020, María no tenía domicilio conocido. Ese año pasó los meses más duros de la pandemia en prisión preventiva, en Villahierro. Por un presunto delito de robo con violencia en El Bierzo. 

"Yo no sé de qué vivía, era una buscavidas". El amigo de "un chico que fue medio novio de ella" dice que María era "una mujer muy brava". "Se ponía muy fuera de sí a veces, le daba todo igual, estaba jodida".

Lo que recoge la vida digital de esta mujer de ojos tristes y siempre arrimada su gato Leo en las fotos es que se rodeó de 'amigos' en las redes -tenía más de 5.000- pero en la vida real no tuvo a gente en la que apoyarse para lograr salir adelante. 

Pese a lo que se ha dicho sobre este crimen, ni agresor ni víctima estuvieron nunca registrados en el sistema Viogén de protección a víctimas de violencia de género.

La instrucción del caso por la muerte violenta de María investigará ahora lo que rodea este crimen. El hombre acusado de asesinato será juzgado. Y un día alguien debería explicar detenidamente por qué en este caso la muerte de María no puede enmarcarse dentro de la Ley de Violencia de Género que entró en vigor en 2005, se dedicara a lo que se dedicara la víctima. Según el delegado del Gobierno en Castilla y León, se ha descartado la violencia de género: "el delito no parece que cumpla con las condiciones de delito por violencia de género".

El Código Penal y el Gobierno mantienen el criterio de que, para que exista violencia de género, "debe existir un vínculo afectivo o de pareja previo entre víctima y agresor". ¿Qué vínculo unía a María y al hombre que acabó con su vida? ¿Qué hacían juntos en esa casa? La investigación responderá algunas preguntas. Certezas, por el momento, hay pocas. Sólo que una mujer fue asesinada y que un hombre confesó que él la mató. La jueza no descarta al 100% que tuvieran algún tipo de relación.