Del reincidente 'violador del chándal' a una agresión sexual cada 6 días en León: "Las chicas no quieren volver a casa solas"
León, entre octubre de 1989 y octubre de 1990. Un criminal sembró el pánico especialmente entre la población femenina. Las chicas empezaron a dejar de volver solas a casa cuando se hizo público que un depredador sexual solía atacar a mujeres con un perfil muy similar en todos los casos que trascendieron. El perfil de las víctimas era siempre el mismo: mujeres de entre 20 y 30 años que caminaban solas a su casa por lugares poco iluminados.
Las sorprendía (a menudo por detrás), vestido con un chándal, las atacaba en portales o lugares alejados, y el resto se lo pueden imaginar. Las mujeres que llegaron a denunciar relataban un patrón similar: su extrema violencia, sus manos grandes.
La alarma social fue enorme. Las mujeres que empezaban a salir ya no querían volver solas a casa, y sus padres tampoco se lo permitían. La detención de un hombre devolvió León a la normalidad, después de muchos meses de pánico. Se trataba de Andrés Mayo Fernández, un varón nacido en Benavente en 1968.
El 80% de las violaciones que se denuncian en España nunca llega a juicio, según datos publicados por el diario El País en 2025. Y sólo una de cada diez denuncias acaba en condena. Imposible documentar cuántas mujeres eligen callar, olvidar y ahorrarse el calvario judicial. En el caso de Mayo, se sabe que fue condenado por once violaciones que perpetró en León y Oviedo a 106 años de prisión.
Aún se le considera uno de los grandes depredadores sexuales de la historia de este país. Inexplicablemente, la Junta de tratamiento de Mansilla de las Mulas lo puso en libertad a los 12 años: Consideraban que "tenía buen comportamiento" y que era un hombre "curado y arrepentido".
Con la opinión en contra del director de Villahierro y del director médico, Andrés Mayo fue excarcelado en 2002. Apoyaba su resinserción en la sociedad el resto de componentes de la comisión penitenciaria: el psicólogo, el educador y el subdirector consideraron que estaba preparado para volver a ser libre.
Pese a que numerosos expertos reconocen que los delincuentes sexuales siempre son reincidentes, Mayo quedó libre y hasta se casó con una leonesa muy joven, Sara. Con ella tuvo dos hijos. Formaron una familia en Galicia. Pero Mayo fue el quinto agresor sexual detenido tras haber sido liberado en aplicación de la doctrina Parot: volvió a delinquir.
A día de hoy, el 'violador del chándal' cumple condena en un centro penitenciario de Pontevedra. Está condenado a 70 años de prisión por atacar a al menos 8 mujeres en Coruña entre diciembre de 2006 y agosto de 2007.
Una agresión sexual cada seis días en León
Hace unas semanas, una nota de prensa de UPL hacía saltar las alarmas en León con datos sobrecogedores: "hay una agresión sexual cada seis días en la ciudad", decía, y citaba como fuente el Balance de criminalidad trimestral del Ministerio de Interior.
El informe del Ministerio que dirige el juez Marlaska señala que las agresiones sexuales se han triplicado en León en un año. "Las chicas de León de nuevo no quieren volver a casa solas", reconocen varios agentes policiales de la ciudad.
En León, la Subdelegación del Gobierno no suele informar de detenciones de agresores sexuales, ni mucho menos de violaciones denunciadas. Tampoco responde a preguntas concretas de los medios de comunicación.
En el mes de abril, León24horas publicaba una noticia que ninguna fuente oficial quiso confirmar: El cotejo de ADN llevó a la detención del presunto violador de al menos una mujer en 2022 en León. Por el momento, ha sido imposible averiguar cómo es posible que se haya logrado detener a un presunto agresor sexual cuatro años después de una violación junto al río Bernesga. A la espera de juicio, ese hombre permanece en prisión.
Ayer, una nota de prensa daba a conocer la detención en León de un agresor sexual con antecedentes, un hombre del que no se ha dado a conocer ni un solo detalle, a pesar de que se ha informado de que varias mujeres sufrieron sus ataques. Sólo se sabe que continúa en la comisaría, que pasará a disposición judicial y que entonces se decidirá si ingresa o no en prisión.
España, hasta hace no muchos años, era uno de los pocos países del primer mundo que no contaba con un fichero de agresores sexuales. Desde hace una década existe un registro central de delincuentes sexuales: en febrero de 2016 se aprobó un fichero de consulta restringida al que sólo pueden acceder los órganos judiciales.
Por alguna razón, trascienden poquísimas fotografías de delincuentes sexuales. Los medios de comunicación logran a veces retratarlos durante los juicios, que son públicos, aunque muchos de estos criminales se tapan la cara y hacen todo lo posible por que no trascienda su rostro. ¿Para que nadie los reconozca si reinciden?


