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INCENDIOS FORESTALES

El fuego de Castropodame devora el monte de Turienzo Castañero: "Hemos perdido todo"

La pedánea de la localidad leonesa, Vanesa Núñez, lamenta la pérdida del patrimonio natural tras el desalojo de unos 200 vecinos de la zona a causa del incendio, que permanece en Nivel 2 de gravedad
Incendio en las localidades de Turienzo Castañero y San Pedro Castañero (León). César Sánchez. Ical
Incendio en las localidades de Turienzo Castañero y San Pedro Castañero (León). César Sánchez. Ical

“Da pena. Muchísima. No se ha quemado el pueblo, pero hemos perdido el monte. Nunca se había quemado y verlo así da mucha pena”. Con estas palabras y entre lágrimas, la pedánea de Turienzo Castañero, Vanesa Núñez, describe la devastación provocada por el incendio forestal iniciado en la tarde de este miércoles en el término municipal de Castropodame (León) y que se mantiene en Índice de Gravedad Potencial (IGR) 2.

La virulencia de las llamas y la densa humareda obligaron anoche a desalojar de manera preventiva a cerca de 200 vecinos de Turienzo Castañero y de la vecina localidad de San Pedro Castañero. Los evacuados, entre los que se encontraban numerosos ancianos, fueron trasladados en su mayoría a la localidad de Matachana.

Noche de tensión y resistencia local

A pesar de la orden de evacuación, varios habitantes decidieron permanecer en el pueblo para proteger sus bienes. “Yo no me fui”, relata Núñez. “Había mucho humo pero el fuego no había llegado. Se acercó mucha gente del pueblo para apagar lo que iba llegando. Apagamos muchos focos aislados; nunca tuvimos peligro y siempre hubo vías de evacuación”.

La representante local señala que, si bien la evacuación estuvo justificada por el intenso y nocivo humo, especialmente para las personas de mayor edad, dentro del casco urbano se vivieron momentos de extrema tensión:

“Se vivieron momentos de mucho estrés, con muchos nervios al ver cómo el fuego se acercaba. Y, sobre todo, mucha impotencia”.

Mientras los vecinos trasladados pasaban la noche con la lógica preocupación e incertidumbre al no saber qué ocurría en sus casas, en el pueblo se trabajaba a destajo para contener el avance de los focos secundarios.

Pérdida de un valioso entorno natural

Aunque las viviendas se han salvado de las llamas, el impacto ambiental en la comarca es devastador. El incendio continúa activo y consumiendo superficie de monte bajo y arbolado.

“Era un bosque muy bonito y lo hemos perdido”, concluye con desolación la pedánea, mientras los efectivos de extinción siguen combatiendo el fuego para controlar su perimetración.