Ramón Ledesma, el leonés impulsor del carnet por puntos: la medida que logró salvar 3.000 vidas al año
De sus padres, funcionarios de Tráfico, aprendió que "estamos aquí para solucionar problemas y ayudar, desde cualquier lugar, posición o tarea que ocupes en la vida". Se lo tomó al pie de la letra. Quien le conoce sabe bien que este alumno de los Jesuitas de León lleva por bandera lo de echar un cable siempre que se pueda. Ramón Ledesma Muñiz es uno de los impulsores del carnet por puntos, una iniciativa que ha salvado en España miles de vidas desde hace dos décadas.
Le nacieron en Gijón en 1974, pero desde los tres meses vivió en León. Aquí estudió en los Jesuitas, luego Derecho, opositó y consiguió una plaza en Tráfico, de donde se fue hace ya una década y media. Antes de dejar la DGT en busca de proyectos ilusionantes en la empresa privada, pasó unos años "especialmente intensos" como Subdirector General de Normativa.
Era el director de la DGT de Cáceres cuando Pere Navarro le llamó para encargarle misiones que no pudo rechazar. Cuenta Ledesma que en esa época tuvo la oportunidad de liderar y participar en los equipos que pusieron en marcha proyectos como el permiso por puntos, el Centro de Radares de León, la matriculación telemática, la denuncia electrónica o el sistema de renovación de permisos de conducir desde los Centros de Reconocimiento de Conductores. "Fue una suerte poder estar en un momento y un lugar determinado. Una vez terminado esto, me apetecía emprender proyectos fuera del sector público".
Como todo emprendedor, disfruta haciendo un poco de todo. Hasta la pandemia, trabajó como profesional, abogado. Luego se animó a montar estructura empresarial. Ahora tienen dos despachos, Impulso Mobility y Arquitectura Jurídica, donde junto a sus socios desarrolla asesoramiento jurídico y consultoría de procesos en mercados regulados. Son cerca de 30 personas y ahora han empezado a desarrollar tecnología. "Un cargo entretenido", dice.
Cuando le preguntan por su etapa como director de la DGT en León, cuenta que sólo hubo un Ramón Ledesma al frente de la Jefatura de Tráfico, "y no fui yo". Está bastante acostumbrado a que algunos confundan sus logros con los de su padre, Ramón Ledesma García, que fue jefe provincial de Tráfico en León entre 1988 y 2014.
De él, y de su madre, también funcionaria de Tráfico, pudo aprender tres cosas que han marcado su rumbo personal y profesional: "sentido común (por encima de cualquier cosa), bondad en el trato humano y prestar servicio".
"En un mundo actual en que todo es apariencia, siempre tengo claro lo que nos trasladaron en casa: estamos aquí para solucionar problemas y ayudar, desde cualquier lugar, posición o tarea que ocupes en la vida", dice Ledesma, en Maddid tras más de media vida en su León natal.
Sobre los años en que formó parte del equipo que puso en marcha el carnet por puntos, explica que esa herramienta había conseguido en Europa ayudar a doblegar la curva de la siniestralidad. "Mi papel, junto con el equipo que lo lideraba, era elaborar la norma que debía ser votada y diseñar la gestión del sistema para que fuese eficiente. Por eso, el permiso por puntos nos llevó a montar la reforma del procedimiento sancionador (el famoso 50% de descuento) y el Centro de Radares: sin ambos, hoy el permiso por puntos sería papel mojado. 8 años muy intensos y muy enriquecedores".
Entre 1993 y 2003 todos los años fallecían es España alrededor de 5500 personas. "España era una anomalía en Europa: con 128 fallecidos por millón de habitantes, España ocupaba el puesto 17 de los 25 países europeos. La media estaba en 60 fallecidos por millón. Corríamos, bebíamos y no nos poníamos el cinturón ni el casco".
"El diagnóstico / diferencia con Europa estaba claro: el incumplimiento de normas básicas", explica Ledesma. Tras la implantación del sistema de vigilancia (permiso por puntos, Centro de Radares, reforma del Código Penal), en 8 años pasamos a "comportarnos" en la carretera.
"Donde antes el 6% de los conductores circulaban en autopista por encima de 150 km/h, ahora lo hacen el 0,6. Donde hasta el 5% del conductores que nos cruzábamos iban borrachos, ahora es el 1,8. Y donde antes cinturón y casco brillaban por su no uso, ahora es extraño que alguien no los use".
"Las multas comenzaron a pagarse (del 45 al 80%), las alegaciones y recursos desaparecieron (del 50% al 3%) y los tiempos de tramitación generaron sensación de rigor ( de 1 año entre denuncia y pago a apenas 25 días). Y con los cambios, los resultados llegaron: España pasó de 5.500 fallecidos a 1.800, situándose -con 37 fallecidos por millón de habitantes- en el quinto mejor país europeo en resultados".
- ¿Cómo surgió la idea de poner en marcha el carnet por puntos?
- No inventamos nada, ya existía en varios países en el mundo. Con el cambio de gobierno en 2004 se decidió traer a España. Por consenso, todos los grupos votaron a favor. Eso sí: analizamos lo que existía en Europa y conseguimos mejorarlo. En Francia, por ejemplo, generó problemas: hicieron surgir el movimiento de los chalecos amarillos (que vandalizaban radares por una aplicación excesivamente rigurosa de la norma). Nos centramos en la aceptación social de la norma, en hacerla "con el sentido común" que me habían trasladado en casa. Los medios de comunicación fueron un aliado estratégico.
- ¿Qué países les inspiraron?
- Como en botica, de permiso por puntos en el mundo hay para todo. Pero dos modelos son claros: el que suma puntos (alemán) y el que resta (francés e italiano). Entendimos rápido que nuestro carácter latino nos llevaba al de los países del sur.
- En estos momentos, ¿cuál es la situación de muertes en la carretera?
- Desde 2012, estancada. Como lo está en el resto de Europa. En España, 1.800 fallecidos anuales. Resulta muy difícil avanzar.
- ¿Y avanzamos hasta el 'alcohol cero' al volante?
- Lo más importante del alcohol al volante es controlar su no consumo, sea la tasa que sea. La primera parte cada vez está más o menos controlada (en los países rigurosos, el número de controles de alcoholemia debe ser por lo menos de un tercio de la población conductora - para 30.000.000 de conductores, unos 10.000.000 millones de pruebas de alcoholemia). La segunda parte, avanza hacia el 0.0, se intentó, pero el Congreso no está desgraciadamente en su mejor momento para aprobar normas.
- ¿Cuál considera que es el próximo gran reto de la DGT en España?
- La DGT nace en 1959 con un propósito, afrontar la ordenación del automóvil en España y los riesgos que conllevaba. Es una institución de rigor, pero que necesita probablemente evolucionar hacia una reforma institucional: el conocimiento está en DGT (que es Ministerio del Interior), pero el 'core' está en el Ministerio de Movilidad (Transportes). La necesidad de una reordenación institucional empieza a ser cada vez más evidente.