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SU EX INTENTÓ MATARLE DOS VECES

El principio del fin del calvario judicial de Marcos Bas: "Creo en la justicia, pero es demasiado lenta"

El Supremo acaba de ratificar la condena de 12 años y medio a su expareja por tentativa de asesinato. Pero antes de entrar en prisión Ana María O. volvió a intentar acabar con la vida de Marcos: el juicio por el ataque con ácido a este militar leonés sigue sin fecha. Él se refugia en el deporte y en sus dos hijos: "Soy jodido de matar, siempre adelante"
El militar leonés Marcos y sus dos hijos: "Ellos son mi vida, por ellos hago todo".
El militar leonés Marcos Bas, hace unos meses en Galicia con sus dos hijos: "Ellos son mi vida, por ellos hago todo".

Lo dice él siempre: "Soy jodido de matar". Razón no le falta a Marcos Bas, un leonés que nació en París hace 42 años y cuenta que nunca lo tuvo fácil: nació sietemesino y tuvieron que operarle. Con un añín volvió a La Bañeza y pasó una infancia y una juventud "feliz". La vida le golpeó de verdad a los 36 años, hace seis, cuando su expareja, la madre de sus dos hijos, no aceptó que quisiera separarse de ella e intentó asesinarle. Cinco años después, ya condenada pero aún en libertad, la astorgana Ana María O. volvió a intentar acabar con su vida.

La primera vez, el ataque fue con veneno escondido en una chocolatina que le hizo llegar a través de sus niños. Marcos Bas sobrevivió de milagro, pero lo dejó ciego y con graves secuelas de movilidad y neurológicas. La segunda vez, el verano pasado, arrojándole ácido en plena calle, en su pueblo materno, Jiménez de Jamuz. Por eso dice Marcos que él es "jodido de matar".

No ha tenido este hombre menudo, amable y con un humor admirable una vida nada fácil desde 2020, pero él nunca se queja. Tenía Bas 36 años cuando la mujer con la que había compartido la vida durante más de una década cambió para siempre su futuro: él había decidido separarse y ella intentó asesinarlo con veneno.

Marcos y sus dos pequeños, un par de años antes de que sufriera la primera agresión de su expareja, Ana María O.
Marcos y sus dos pequeños, un par de años antes de que sufriera la primera agresión de su expareja, Ana María O.

El envenenamiento con talio, un raticida que la agresora escondió en una chocolatina, se produjo en junio de 2020, pero -tristemente así de lenta va la justicia- no fue hasta 2025 cuando Ana María O. fue juzgada en León y condenada. 12 años y medio de cárcel por intento de asesinato, una condena que dictó la Audiencia Provincial de León y la agresora de Marcos recurrió: tanto el TSJCyL como el Supremo -esta semana- han confirmado íntegramente la condena.

La astorgana Ana María O. seguirá en prisión hasta que cumpla la mitad de la condena que se le impuso, al menos hasta el 11 de mayo de 2031.

Ana María O. fue detenida y encarcelada en octubre de 2025. El juicio por el segundo ataque a Marcos sigue a la espera de fecha. | GC
La astorgana Ana María O. fue detenida y encarcelada en octubre de 2025. El juicio por el segundo ataque a Marcos Bas sigue a la espera de fecha. | GC

En realidad, Ana M.O. entró en prisión por la segunda agresión contra Marcos. Aunque ya estaba condenada, seguía en libertad el verano pasado (ella recurrió e inexplicablemente no se había ejecutado la sentencia condenatoria).

El 15 de agosto de 2025, Ana María  se trasladó al pueblo donde él pasaba el verano, Jiménez de Jamuz, y le lanzó ácido. Cuando Marcos empezaba a recuperar su vida, llegó la nueva agresión.

Una cámara de la zona captó a Ana María O. yendo y volviendo de la agresión con ácido a Marcos en Jiménez de Jamuz el 15 de agosto de 2025. | LEÓN24HORAS
Una cámara de la zona captó a Ana María O. yendo y volviendo de la agresión con ácido a Marcos en Jiménez de Jamuz el 15 de agosto de 2025, según publicó en exclusiva este periódico. | LEÓN24HORAS

A finales de 2019 Marcos decidió separarse de la que fue su pareja durante una docena de años. Le costó, los dos niños eran muy pequeños, “pero aquello era insostenible”.Siete meses después, Ana M.O., de 34 años entonces, introdujo un raticida en una onza de chocolate Milka y se lo hizo llegar a través de los niños, de 6 y 2 años entonces, cuando fue a recogerlos a la vivienda familiar, donde entonces residía ella, en Santovenia de la Valdoncina. “Nunca como ni un bombón, pero insistieron tanto que lo hice”. Su salud empeoró tanto que tuvieron que ingresarlo una semana después. Casi no lo cuenta.

El 22 de junio de 2020 Marcos recogió a sus hijos en esta casa, la que fue la vivienda familiar, en Santovenia de la Valdoncina. De camino a casa de él, en el alfoz de León, los niños le entregaron el chocolate que les había dado su madre, según recoge la sentencia que la condena por intento de asesinato. | SM
El 22 de junio de 2020 Marcos recogió a sus hijos en esta casa, la que fue la vivienda familiar, en Santovenia de la Valdoncina. De camino a casa de él, en el alfoz de León, los niños le entregaron el chocolate que les había dado su madre, según recoge la sentencia firme que condena a Ana María O. por tentativa de asesinato. | SM

Con la ingesta de la porción del chocolate, Marcos -suboficial del Ejército del Aire destinado en Villanubla, Valladolid- sufrió una intoxicación aguda por talio (comúnmente usado como raticida)  “en cantidades que superaban ampliamente el umbral admisible en el cuerpo humano, que podrían haberle producido la muerte”. Los médicos le daban un 2% de posibilidades a su supervivencia.

Tres centros sanitarios de León, cuatro estancias en la UCI por distintas complicaciones y 705 días de curación después, Marcos Bas pudo contarlo. Ser deportista y estar en excelente forma física fue crucial en su recuperación. “Su gran tesón y fuerza de voluntad logro evitar el uso definitivo de una silla de ruedas, precisando sólo un bastón para caminar, aunque sea de manera lenta e inestable”, dice la sentencia.

Leyendo el relato de hechos probados, hay que preguntarse qué habría pasado si esos niños hubiesen desobedecido a la madre (“no podéis comerlo, es para papá”) y hubiesen probado el chocolate que iba dirigido a envenenar a su padre. Sólo la valoración forense de lo que significó para Marcos haber comido ese pequeño trozo de cacao pone los pelos de punta: “La intoxicación le causó un cuadro clínico de extraordinaria gravedad: ceguera, neuropatías múltiples en las cuatro extremidades, atrofia de ambos nervios ópticos, deterioro cognitivo leve a moderado”.

En mayo de 2025, casi cinco años después del intentar matarle, llegó la sentencia condenatoria: 12 años y medio de prisión por asesinato en grado de tentativa, prohibición de acercarse a menos de 200 metros o comunicarse con su víctima durante 22 años y medio e inhabilitación especial para el ejercicio de la patria potestad durante el tiempo de la condena respecto a los dos hijos de víctima y verdugo, hoy de 13 y 7 años.

Debería la condenada hacerse cargo del pago a Marcos de una indemnización de 822.592,85 euros, más los gastos médicos no cubiertos y los gastos para adecuar la vivienda de él a su nueva situación física. Marcos es consciente de que probablemente no verá un euro.

“Nadie pudo ser, salvo ella”

“Nadie vio a A.M.O. inyectar o aplicar la sustancia venenosa al chocolate que le dio a su hijo mayor para que se lo diese a su padre, sin embargo, existen indicios bastantes para justificar la condena”, dice la sentencia. Aunque la agresora negó todo, en su casa de Santovenia de la Valdoncina, donde Marcos recogió a los niños y estos le pidieron que comiera la porción de chocolate, se hallaron varias jeringuillas, un bote de herbicida y la tableta de Milka. “Nadie más que la acusada pudo aplicar el producto con talio que dio a su hijo, si bien su plan inicial falló, con gravísimo resultado”.

Pese a la condena, la mujer siguió en libertad. Presentó recursos en el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León y luego en el Supremo. Ni el Ministerio Fiscal ni la acusación particular de Marcos pidieron la ejecución de la sentencia.

Ana María O. siguió en la calle, y en agosto de 2025 volvió a agredir a Marcos, esta vez con ácido. Con la agresora en prisión desde hace unos meses, Marcos está "más tranquilo". Aún no hay fecha para el juicio a su expareja por la segunda agresión. Y a pesar de todo, Bas confía en la justicia: "A veces es algo lenta, demasiado, han pasado seis años hasta que ha llegado la sentencia firme", dice.

"Si estoy lo bien que estoy es gracias a lo que me enseñaron en mi antiguo trabajo, si no estaría en cama y dependiente", cuenta sin dar importancia a su fuerza de voluntad y su capacidad de superación. Cuida a sus niños, practica deporte a diario y lleva siete metas gracias a sus infinitas ganas de seguir adelante. "Y pon que pertenezco a una asociación de militares y guardias civiles con discapacidad llamada Acime".

El principio del fin del calvario de Marcos Bas ha terminado. Primera agresión, con condena firme. El caso del ataque con ácido se juzgará cuando la justicia tenga a bien señalar el juicio oral.