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SOCIEDAD

Marta busca en Astorga a la adolescente que la dio a luz en 1974: "Necesito saber si fui un bebé robado"

Sus padres adoptivos, los leoneses José y Elena, se llevaron a la tumba las respuestas que Marta N.R. busca desde niña: "Sólo me revelaron que mi madre biológica era una chica muy joven del barrio de Rectivía. Me gustaría que no muera sin que nos conozcamos"

Marta N.R. nació el 27 de junio de 1974 en León, según la documentación que ha podido reunir en estos años.
Marta N.R. nació el 27 de junio de 1974 en León, según la documentación que ha podido reunir en estos años.

Se habían casado muy jóvenes, pero no lograron tener hijos. Cumplidos los 47 y 49 años, Elena y José encontraron la felicidad absoluta: llegó Marta, la hija con la que llevaban años soñando. 

El jueves 27 de junio de 1974 nació en León la única hija de un veterinario y un ama de casa que vivían en la avenida Padre Isla de la capital leonesa. Querían adoptar una niña y lo lograron. No hay fotos del día del parto, ni de los meses siguientes, ni consta en ninguna parte un solo detalle sobre "la mujer de Astorga" que habría traído al mundo a la pequeña Marta, uno de los 635 bebés que nacieron en León aquel mes.

Marta Elena Mendoza González fue registrada en San Cayetano como E10-1974, expósito 10 de aquel año. Como en otros casos similares de niños adoptados que durante años han querido indagar en sus raíces biológicas, Marta tiene dos partidas de bautismo. Como en otros casos similares que han salido a la luz con cuentagotas en los últimos años, las dos partidas de Marta están firmadas por el capellán mayor de la Diputación de León, José María González Reguera.

En una partida bautismal, Marta figura sin el nombre de sus padres y con apellidos ficticios. En la segunda aparece el nombre de sus padres adoptivos, de los que desde entonces toma sus apellidos.

Hoy tiene 52 años. Marta N.R. sabe que es adoptada desde los 3 años. “Me lo dijeron mis padres”. Nunca le contaron mucho más. “A pesar de mi insistencia, juraron y perjuraron que no sabían nada de mi familia biológica, y siempre me quisieron con locura, les debo todo”.

Cuando tenía 16 años, su padre, astorgano, le confesó que la había parido una adolescente del barrio de Rectivía de Astorga. “Nunca, ni a él ni a mi madre, conseguí sacarles ni una palabra más”. Años después, no hace mucho, también una de sus primas le habló de los orígenes maragatos de su madre biológica. "Me lo comentaron, tampoco me dijeron mi padre y mi prima que lo supieran seguro, sólo que así lo creían".

Marta, hoy madre de familia numerosa en Asturias, nunca ha dejado de pensar en cuánto le gustaría conocer sus raíces. Sobre todo, desde que tuvo hijos. Preguntó y preguntó a su familia hasta que ambos progenitores fallecieron, en 2009 y 2021. "Apenas me contaron nada, quizá porque tampoco ellos sabían".

Cuando, hace unos años, en España empezó a hablarse de un entramado de adopciones irregulares desde los años 30, que pudo extenderse hasta los años 90, a Marta le entraron dudas de si ella pudo ser un bebé robado, lo supieran o no sus padres adoptivos.

¿Y si sus padres no conocían los detalles reales de la adopción porque escondía algo turbio? ¿Y si su familia biológica no quiso nunca deshacerse de ella? ¿Y si les engañaron, o les dijeron que había muerto, o les convencieron, a la fuerza o no, para que dieran a la pequeña una vida mejor?

La Ley de Memoria Democrática reconoce el tráfico de menores de 1936 a 1978. Habla de «adopciones irregulares sin el consentimiento de los padres biológicos».

¿Fue Marta uno de esos bebés adoptados irregularmente? ¿Por qué no constan las circunstancias de su adopción en ninguna parte? Ella siempre quiso saber. Con 16 años le negaron su expediente. Cuando fallecieron sus padres, volvió a probar con más insistencia. “Porque si mi madre biológica sigue viva, ya no nos queda mucho tiempo y me gustaría conocerla, si ella quiere”.

Saber desde los tres años que fuiste adoptado, desconocer detalles de tus raíces biológicas y sospechar que pudiste ser un bebé robado debe de ser un temor profundamente impactante y doloroso. Marta siempre quiso saber de dónde vino.

“Cuando empezó el boom de los niños robados en la tele y en las redes, como en 2010, 2015... Cuando empezaron a salir más y más historias... y al atar cabos: que no hubiese información en la partida de nacimiento, que me dijeran que los datos habían desaparecido o se hubieran quemado, había cosas que no me cuadraban...”.

Nunca supo más que lo que recogen sus partidas de bautismo: que era de León, y lo que le contó un día su padre y luego confirmó su prima, que su madre era una chavalina de Astorga. “Pero certezas, ninguna, porque en la Maternidad de León no tenían papeles, o no me los facilitaron”.

Oficialmente, Marta nació en León el 27 de junio de 1974 y su adopción se registró el 22 de noviembre de ese año. “Esos cinco meses, supongo que estuve en San Cayetano, porque creo que teníamos que pasar unos meses allí por ley”.

“Recuerdo que mi madre me contó que ella quería una niña, no le valía niño. Y dijo que habló con el alcalde o alguien cercano al alcalde para pedirle el favor. Y que le dijeron en algún momento que un cura avisó de que había un parto cercano, y que si era niña que se la darían a ella. Pero son recuerdos vagos que tampoco sé si ciertamente ocurrieron así”.

Otra vez, recuerda Marta que iban por la calle y se cruzaron con otra familia. “Mi madre me dijo que esa familia estaba delante en la cola de adopción: igual tú ibas a ser para ellos, pero fuiste para mí".

“Mis padres nunca buscaron mis raíces, ni me ayudaron a buscarlas, ni fomentaron nada. Siempre tuve la sospecha de que algo sabían. No creo que conociesen directamente a mi familia biológica, pero creo que siempre supieron algo”, relata Marta.

- ¿Qué le dirías a tu familia biológica, si tu madre o alguno de ellos se entera de que existes y los buscas?

- Que la razón por la que busco es porque no saber tus orígenes y tu historia es una espina que siempre se te va a quedar clavada. Y que duele un poco más cuando tienes hijos propios y ves que la familia paterna presume de que tu hijo se parece a su abuela, y tu hija a su prima... y tú no puedes aportar nada a su historia, a su sensación de pertenencia a una tribu. Eres el ‘familiar cero’. Y tus hijos son las primeras y únicas personas de tu sangre que has conocido.

- ¿Te gustaría saber algo en concreto?

- La razón principal que tenía para buscar a mi familia biológica antes de tener hijos era saber por qué. Por qué me dejaron. ¿Porque no podían mantenerme, porque no querían, porque fui fruto de una violación, porque no querían tener hijos por convicción propia, porque les obligaron, porque me robaron…? Si ellos no querían tenerme, lo puedo entender y aceptar, la vida puede ser muy complicada. Y si ahora ellos no quieren conocerme, no se quieren complicar la vida, sus familias actuales no saben nada de mí... también lo entenderé y aceptaré. Aunque me gustaría al menos conocer a mi madre, aunque luego no tengamos en absoluto ninguna relación. Si no quiere, ni siquiera conocerán a mi familia, y yo no volveré a contactar con ella nunca. Pero si no fue voluntario, si le obligaron, si me robaron... supongo que a mi madre le gustaría saber que estoy bien, que soy feliz, que tengo una familia y una vida maravillosa, que le agradezco haberme dado esa oportunidad si prefirió darme en adopción que abortar... y que, si ella me está buscando también, o unos posibles hermanos, pues que sepa que yo también a ellos. Un motivo más para dar el paso de esto es que el tiempo pasa, y si ella todavía está viva (o mi padre) y quisieran saber, no nos quedaría mucho tiempo…

Las últimas opciones de Marta para llegar a saber

Cuando acabe el verano, si no hubiera novedades antes, Marta tiene pensado hacerse un análisis de ADN. Registrarlo en el banco estatal puede ser una de sus últimas oportunidades de lograr saber quién le dio la vida.

El análisis de ADN es la única herramienta científica infalible para demostrar parentescos biológicos. La creación de un fichero de perfiles biológicos ha permitido conectar a algunos hijos adoptados de forma poco clara con sus madres y familias biológicas.

Si tampoco ahí llegaran las respuestas, Marta se pensará lo de ir al juzgado a reclamar a la justicia su derecho a conocer sus orígenes. Lo haría por ella misma y por quien la trajo al mundo. Y para que no se salgan con la suya los que quisieron difuminar el rastro de los orígenes de no pocos recién nacidos de aquellos años.

"Si alguien sabe quién me dio a luz, en qué familia, me encantaría que me contactasen", dice Marta. "Me encantaría saber de dónde vine y conocer a mi madre si está viva".

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¿Tiene alguna información que aportar sobre esta historia? Escriba a la autora a susana.martin@leon24horas.net