La Reserva de la Biosfera Alto Bernesga organiza una visita científica a la ULE para descubrir los secretos del propóleo como conservante natural
La Reserva de la Biosfera Alto Bernesga da un paso más en su apuesta por conectar la innovación científica con el desarrollo rural. El próximo miércoles 5 de agosto, a las 09:00 horas, la entidad ha organizado una visita guiada al Instituto de Ciencia y Tecnología de los Alimentos (Ictal) de la Universidad de León (ULE). El objetivo central de la actividad es dar a conocer una prometedora investigación que explora el uso del propóleo como alternativa natural a los aditivos químicos en la industria cárnica.
Esta iniciativa se enmarca dentro del proyecto europeo RES-MAB, una propuesta financiada por la Unión Europea a través de la Fundación Prima. El encuentro está diseñado bajo el enfoque de la "ciencia ciudadana", buscando abrir los laboratorios a la sociedad y demostrar cómo el conocimiento científico puede revalorizar los recursos locales del territorio. Por ello, la convocatoria está abierta tanto a apicultores profesionales como a cualquier ciudadano interesado en la innovación y el medio rural.
Ciencia aplicada al sector alimentario
Durante el recorrido, la investigadora Eugenia Rendueles será la encargada de desgranar los detalles del estudio que capitanea el Ictal. La investigación se centra en aprovechar las potentes propiedades antimicrobianas y antioxidantes del propóleo, sustancia fabricada por las abejas, para utilizarlo como conservante biológico en productos cárnicos, reduciendo así la dependencia de los componentes artificiales habituales.
Además de asistir a la presentación teórica de los objetivos y los resultados preliminares del proyecto, los participantes tendrán la oportunidad única de recorrer las instalaciones del instituto. De este modo, podrán observar en vivo cómo se desarrollan los ensayos y los análisis analíticos de laboratorio que validan estos avances.
Impulso al sector apícola: Desde la organización destacan que este tipo de proyectos no solo suponen un avance científico, sino que abren una ventana de oportunidad económica y de posicionamiento para los productores de miel y derivados de la provincia.